jueves, 26 de abril de 2012

El huerto en un pinar


Os voy a contar porqué he terminado poniendo un invernadero en el jardín de mi casa.
Vivo en una casa individual, con una parcela de 800m2 (odio cuando no soy capaz de poner el superíndice!), tiene un enorme pino a suroeste. Es un pino bastante bonito, pero su porte es demasiado grande para una parcela tan pequeña. El pino está bien en verano, debajo de él hay sombra perpetua. Lo malo es en invierno, y aquí, en la sierra norte de Madrid os aseguro que el invierno es bastante más largo que el verano, el pino nos hace sombra a la casa a partir de mediodía... Yo creo que sería mucho, mucho mejor tener un árbol de hoja caduca que da sombra en verano y deja pasar el poquito sol de invierno que es tan agradable.
Por todo esto, y también porque el suelo está acidificado con tanta pinocha, decidimos que, aunque nos daba pena, lo mejor sería cortar el pino, utilizar la madera como leña (ahora tenemos que comprar mucha leña de "no se sabe dónde" para calentar la casa que el pino sombrea) y parte para un amigo carpintero, y plantar un árbol más adecuado a nuestras necesidades.
Solicitamos un permiso, pero debido a la Ley de protección del arbolado urbano, nos denegaron el permiso. Mi primer arranque de desilusión me llevó a querer vender la casa, pero mirando otras casas me di cuenta que la mía es estupenda, y ya llevamos muchos años arreglándola a nuestro gusto, ¡Qué pereza empezar de nuevo!
Como siempre hay una luz al final del camino (nunca mejor dicho), se me ocurrió una "feliz idea", aunque todavía no sé qué resultados obtendré de todo esto, pero de momento la experimentación me resulta muy interesante.
La idea fue poner un invernadero, no para una utilización "normal" del mismo, sino para paliar las "deficiencias" de mi jardín en concreto.
El invernadero, según mis cálculos suplirá:
1.- La falta de calor
2.- La falta de luz
3.- La acidificación del suelo
Hemos comprado tierra vegetal con mantillo, por lo que en invernadero tiene tierra nueva, y otra de las acciones que emprenderemos será podar el pino en su parte baja (que es dónde tiene las ramas más largas) para que deje pasar más luz.
En estos días hemos montado el invernadero, algún día que ha parado el viento y la lluvia/granizo. Nos faltan las puertas, pero ya hemos empezado a sembrar... Pero ese capítulo lo dejo para el siguiente post.
En breve os seguiré contando cómo evoluciona mi huerto-pinar, de momento, da mucho gusto entrar en el invernadero y quitarse el abrigo, es como entrar en una cápsula del tiempo, ¡Estoy más contenta!

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